lunes, 9 de julio de 2012

La historia del Barco Hundido: Buena Aventura


Foto cortesía de  Molas 4 You



Sucedió entre 1958 y 1960, la fecha exacta hasta el día de hoy pocos la conocen. Un suceso que estremeció una región, una prueba más de que el crimen no paga.

Buenaventura era el nombre de un barco que viajaba entre Colombia y la ciudad de Colón, específicamente el puerto Cristóbal.

El barco se dedicaba al transporte de diferentes tipos de mercancía, pero de una manera fraudulenta: Se dedicaba a trasegar mercancía de contrabando.

Una noche, la buena aventura del barco, terminó de una manera trágica.

Cuenta la historia,  que siendo perseguido por la guardia costera de Panamá. El barco a toda velocidad, decidió  tomar por una ruta por la que comúnmente no transitaba.

Para tratar de despistar a sus perseguidores, el capitán del barco, se metió en medio de las hermosas islas de Guna Yala, en un área famosa por sus arrecifes coralinos, conocida hoy en día como Cayos Limones, formada por más de 20 islas.

De noche, con pocas luces para iluminar su trayectoria, el destino de Buena Aventura ya estaba escrito.  Un fuerte ruido era el comienzo de una noche larga y terrorífica.

El barco había chocado contra un arrecife, que con sus puntiagudas rocas destrozaron el casco y provocaron fallas mecánicas difíciles de resolver.

Los gritos sordos de los marinos y la fuerza brutal del viento arremetiendo contra el barco marcaron la trágica historia de Buena Aventura.

Pero en medio de aquella noche oscura surgió una esperanza, una alternativa, una solución… El milagro que necesitaba el capitán, se asomó a un par de kilómetros.

El barco iba avanzando en medio de la oscuridad herido de gravedad. Delante del barco, la Isla Perro.
Sin perder tiempo y producto de la desesperación, el capitán decidió a toda máquina, con el barco haciendo agua, llegar a la hermosa playa. Era su única salvación.

Como prueba de que en medio de la tragedia, la mano salvadora de Dios siempre está presente, milagrosamente el barco pudo llegar lo más cerca posible de la Isla, salvando de esta manera la vida de muchos marinos.

Al día siguiente, una ola de aventurados pobladores, se encargaron de desvalijar todo el contenido del barco. Una bendición para aquellos pobladores que aprovecharon para recuperar de las bodegas repletas de mercancía del barco comida, ropa, licores y hasta materiales de construcción.

Por muchas semanas más, aquellos pobladores se dieron banquete recuperando todo tipo de víveres.
Y es así que se escribe otra trágica historia que envuelve el legado del barco Buena Aventura.

Un día un policía decidió, producto de la avaricia, explorar más allá de las bodegas del barco. Atado con una cuerda alrededor de su cintura, se sumergió en las entrañas del barco esperanzado en encontrar quizás alguna fortuna.

No fue así, lo que encontró fue la muerte. Producto de las grandes olas y los movimientos bruscos del barco, toneladas de objetos cayeron encima del pobre explorador, apresándolo y asfixiándolo hasta la muerte.

De esta manera se prohibió para siempre la exploración del barco.
De esta manera llegó a su fin la historia de aquel barco y su tripulación que pensaron que por siempre iban a eludir la mano de la justicia.

Un barco, varias historias…

Del capitán y los marinos nunca más se supo.

Hoy en día, usted puede visitar este desconocido barco en su morada eterna, la isla perro.
Morada de muchas especies marinas, un santuario, un museo de vida marina…

Un destino que usted debe visitar.

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