Este es el pergamino #1 de mi libro azul.
Pase lo que pase…
Esté cerca o muy distante…
Recuerda siempre, sólo dos reglas debes seguir:
* Sobre felicidad debes escribir.
* Sólo momentos que valgan la pena recordar.
________________________________________________
Pergamino #1
Estoy feliz.
Hoy abrí los ojos y comencé a soñar.
Soñé que vivía feliz en un pequeño reino.
Feliz porque en ese reino vivía una hermosa princesa.
Deseaba pasar los segundos junto a la hermosa princesa y no despertar.
Sus besos me hechizaban y hacían que mi corazón danzara con la felicidad.
Estoy feliz.
Hoy abrí los ojos y frente a mi estaba la más hermosa flor.
Tenía una belleza sin igual.
El viento cantaba himnos celestiales de amor al acariciar sus pétalos.
Con su perfume envolvía mi ser.
Con su belleza acunaba mis sueños.
Estoy feliz.
Hoy abrí los ojos y descubrí el cielo en una hermosa sonrisa.
Quise que el tiempo se detuviera pero llego el alba y amaneció.
Quise que fuera eterna la noche pero las estrellas se escondieron y el sol salió.
Y desperté, desperté queriendo soñar un poco más.
Desperté y supe que no había sido un sueño, fue real.
Sus besos me hacen soñar.
Su sonrisa se apodera de mi alma.
Su perfume me transporta a un reino mágico.
Su belleza y hermosura me envuelven y aprisionan.
Su cercanía, es como el alba que precede días de vivo sol.
Su presencia, es como astro rey un día de verano.
Su ausencia, el crepúsculo que antecede las noches sin luna ni estrellas.
¿Fue una fugaz alucinación?
Toco tus manos, te abrazo y entre mis brazos puedo sentirte, eres real.
Mi corazón canta y en cada letra estás tú.
¿Fue una simple ilusión?
Me brindas maná del cielo
Y sólo su aroma me habla del milagro, eres real.
¿Fue una mera fantasía?
Tu mirada revela un mundo de ensueños
He recorrido muchos reinos para hallarla y frente a ti me encontré un día, eres real.
Si es un sueño, déjame soñar
Sea fugaz o eterno, déjame vivir
Sea realidad o fantasía, déjame delirar
Sea efímero o perdurable, déjame disfrutar
Cada segundo a tu lado
Y que sea Dios quien me despierte
Junto a ti, Siempre.
________________________________________________
JE
lunes, 25 de mayo de 2009
martes, 19 de mayo de 2009
El mago Jefredo y la flor del cielo.
Mi primer cuento corto. Es dedicado para una persona especial.
Lleno de anagramas, el cuento está. Si logras descifrar los acertijos, descubrir historias podrás.
Espero que lo disfruten (y les guste, claro está) y me den su crítica opinión.
---------------------------
Y chispas salieron del alambique.
-Eureka- gritó Ceil Deus Jefredo.
-Al fin lo he conseguido-
-La energía que mueve al mundo. Razón de nuestra existencia. Sabiduría eterna- Gritó, emocionado, el gran maestro.
Abrió su viejo manuscrito y leyó en voz alta: “Aquél que controle el corazón del hombre, controlará a voluntad el destino de la humanidad.”
Tomó de la mesa el alambique y vertió su contenido en el recipiente ritual. Tomó un pedazo de papiro y escribió sobre él cuatro letras: AMOR.
Recitando antiguos conjuros, etiquetó el recipiente.
La voz del viento y la algarabía de los árboles, parecían celebrar su descubrimiento. La brisa trajo consigo los sueños, los anhelos y la soledad de su corazón.
Y en medio de aquel enorme bosque, extendió la mano al cielo y agradeció al gran Dios por la sabiduría y por haber guiado su mano.
Recordó a sus antepasados, muchas luchas, muchas muertes, mucho sufrimiento.
-Ni la sabiduría del hombre puede explicar, cómo algo tan bondadoso puede causar tanto sufrimiento.- Pensó, tomando entre sus dedos el recipiente.
Cuenta la historia de tres antepasados suyos quienes trataron de dar a conocer al mundo el presagio de los grandes espíritus. En un sueño se les aparecieron los espíritus hablando sobre la llegada de la llave que abría las puertas del cielo prohibido. El sueño mostraba el camino que habían de recorrer para encontrarla. Al despertar, descubrieron en el firmamento la señal del Dios de los cielos mostrándoles la senda. Una estrella tan brillante como el sol, indicaba el punto exacto donde se encontraba la esperanza del mundo.
Pero la bondad de algún modo siempre atrae el mal. Y muchas son las veces que actos teñidos de sueños y esperanzas se convierten en pesadillas y llenan el mundo de recuerdos tenebrosos y amargos.
Y así fue, un día los sueños de muchos se tiñeron de color sangre. Por defender la esperanza algunos fueron cruelmente perseguidos y asesinados. Por defender la verdad muchos perdieron los anhelos de vivir en este mundo de pesadillas.
La sabiduría del hombre no reconoce la verdad aún estando frente a ellos. La sabiduría del hombre no reconoce la esperanza aún en tiempos de amargura.
Caminó hasta su casa con el corazón palpitando de emoción. Al llegar, dio un último agradecimiento al Dios de los cielos y se echó a dormir.
Al amanecer, procedió a seguir con el plan trazado.
-Sólo un hombre de planes aprende a corregir y reconocer el camino errado.- Solía decirle su maestro.
-Lo que al azar se construye, el azar lo destruye.- Se dijo a sí mismo.
Sentado frente a la mesa, de pronto escuchó relinchos de caballos. La real Caballería del reino de Hesily estaba frente a las puertas de su casa. De un corcel blanco, desciendió la reina y se dirigió a Ceil Deus Jefredo.
-Honorable maestro--¿Qué buenas nuevas nos tienes? Sólo hoy hemos perdido la mitad de nuestros caballeros- Dijo con voz sufrida.
-Necesitamos de tu magia, de tus poderes y tu sabiduría- El rostro de la reina reflejaba la amargura por la que pasaba su alma.
-Darle esperanzas, no puedo. El Dios del cielo es el único que presagia los designios del universo.- Dijo el mago, tomando el recipiente.
Montó su corcel negro y emprendieron el viaje de regreso al reino. En el camino, la reina le detalló los pormenores de la guerra. El reino oscuro de Esalddo, prácticamente, estaba en las puertas del reino.
Era cuestión de tiempo. La oscuridad impregnaba el alma de los guerreros de Esalddo. Y esa oscuridad estaba a punto de robarse los sueños de todos los habitantes de Hesily.
Siendo los sueños, la senda por donde fluye la realidad. Un reino cubierto de oscuridad, no sería el mejor lugar si dentro del corazón de los habitantes el temor se apoderaba. Los sueños desaparecerían siendo reemplazados por pesadillas eternas. Y con las pesadillas la soledad absoluta.
-El tiempo es mi mejor aliado- Pensó Ceil Deus Jefredo.
Aún para un jardinero, sembrar y plantar simples semillas, el tiempo las convierte en hermosas flores. Pero la siembra no sólo es el acto de abrir un hueco en la tierra y colocar las semillas. Adquiere un profundo significado cuando se escoge mala semilla o tierra mala. Adquiere color azul cielo cuando el fruto es perdurable infinitamente.
Al pasar del tiempo la buena semilla entenderá que por amor fue sembrado y crecerá. De la mala semilla se apoderará la desesperanza y un millón de razones inventará para evitar florecer. Y el jardinero llorará ante la mala tierra, hasta lo infinito se esforzará y nunca crecerá. Pero sólo el tiempo es capaz de cicatrizar heridas y dejar sabiduría a su paso.
Al final sólo prevalecerá una solo verdad. El acto de sembrar no se define por la cosecha si no por las enseñanzas que deja la paciente espera y el despertar de un sueño vuelto real.
Al llegar al castillo, subió a la torre más alta. Saco el recipiente y comenzó a recitar el conjuro de la lluvia eterna.
-Ojalá el Dios del cielo sea piadoso hoy- Pensó.
FER SHOVA EJO
DOC I ION
USERA IN SEMPER
PI ORENCOMIA ZORN
Destellos de relámpagos se veían en el horizonte. De pronto el cielo se oscureció y de nubes se llenó.
-El Dios de los cielos, ha escuchado mis suplicas.-Pensó el gran mago.
Al caer las primeras gotas de lluvia, abrió el recipiente y lanzó la pócima al aire para que se mezclara con él. Brillantes fragmentos de la pócima fluían a través del aire e impregnaban las nubes con su conjuro.
Y de color sangre se tiñó el cielo. Pertinaz lluvia cayó. Su dulce magia pinto estelas en el aire. El aire olía a esperanza.
Y el tiempo se congeló. De la tierra crecieron manzanos con hermosos y apetitosos frutos. Cubrió las llanuras y el alma de los guerreros hechizó. Uno a uno fueron cayendo al morder el fruto.
Noches y días en vela esperando el momento de la conquista final había llenado los corazones de los guerreros de odio, pero no así sus estómagos. Y pasaban hambre. Del corazón de los guerreros se apoderó. Y de la pesadilla despertaron. Con los ojos del alma vieron. Vieron su maldad y se lamentaron.
Aprovechando el desasosiego, los caballeros de Hesily arremetieron contra sus enemigos. Y estos no respondieron.
Estaban vulnerables hasta para el enemigo más inofensivo porque la magia controlaba sus corazones. Y a todos aniquilaron. Y todos los guerreros de Esalddo murieron.
Y el reino de Hesily se alegró y una gran fiesta organizó. Al gran mago agradecieron y la felicidad se apoderó de sus corazones.
Pero las creaciones del hombre sin el consentimiento del Dios del cielo están predestinadas a morir.
La sangre cubrió los pastos. Por cada enemigo caído crecieron Iguerasis. Y la tierra se secó. Un gran desierto se formó.
Olor a muerte consumió el ambiente. Las nubes se disiparon y el sol volvió a nacer, más cerca, más grande, lleno de ira.
El gran mago lloró. Lloró al ver cómo era consumido su mundo por el olvido.
- ¿Cómo algo tan bondadoso puede causar tanto sufrimiento?- Reflexionó.
Pasados los días, transcurrió el tiempo. A cada paso, el tiempo pintaba de negra desesperanza el reino, y el mago en el castillo se encerró. Al bosque quiso regresar, pero había desaparecido junto a la esperanza.
Poco a poco los habitantes cayeron presa de la contrariedad. La hambruna reinó. En el corazón del pueblo creció el odio. Las personas suelen recordar y revivir las pesadillas, no así los sueños cuando estos parecen imposibles.
Y en el castillo se encerró. En el castillo trató de crear una pócima más poderosa capaz de revertir los efectos y no tuvo éxito.
La luna y las estrellas se juntaron para crear tristes melodías. Y así un día el sol murió y más nunca llegó a renacer. La oscuridad absoluta se apoderó de Hesily. El enemigo eterno reinó, la soledad. Y no supieron enfrentarlo porque carecían de arma ante esa calamidad. Tenían el corazón vacio.
Muchas lunas transcurrieron y del corazón del gran mago, la desesperanza, también se apoderó. Ni toda la sabiduría del mundo combate el sufrimiento cuando esté conquista hasta el rincón menos pensado del alma.
Y se echó a dormir. Se echó a dormir y en el sueño aparecieron dos espíritus de bondad hablándole de esperanza. Hablándole de Fe.
-Mueve montañas y te vuelve paciente.- decían los espíritus.
-El alba te traerá la señal, sólo debes reconocerlo.- Fueron las últimas palabras de los espíritus, antes de que el mago despertara.
Y el alba llegó. Llegó y trajo la realidad junto a él. Llegó y la realidad estaba frente a ellos. Un reino sumido en tristeza.
Y el gran mago buscó. Busco la señal que en sueños le había sido revelada. Y no lo encontró.
-¡Mueve montañas! De seguro la señal está en las montañas.- Pensó.
-Debo ir allá.- Se dijo a sí mismo.
Fue en busca de la señal y no lo encontró. Busco y busco y ante sus ojos reinaban los Iguerasis. Olor putrefacto emanaban de sus hojas.
No había esperanzas.
-Inconcebible, aquí no puede estar.- Pensó el mago.
Descendió de las montañas y al castillo regresó. Pero en su corazón no creyó. Y la impaciencia se apoderó de su corazón.
-Mueve las montañas y te vuelve paciente.- Fueron las últimas palabras de los espíritus. Y el mago no las podía interpretar. Y en su sabiduría confió y en él se refugió.
Amaneceres pasaron y la señal no aparecía. El mago pasaba largas horas contemplando el cielo en busca de la señal. Y nada pasaba.
Al verse vencido. El mago suplicó. Suplico al Dios de los cielos. Y en las suplicas puso sus esperanzas. Encomendó sus sueños y anhelos al Dios de los cielos. Y comprendió que toda su sabiduría de nada serviría.
Y el Dios de los cielos lo escuchó y respondió. Premió su Fe.
Y color sangre se volvió el cielo. Por tres lunas cayó lagrimas del cielo que inundó los valles y montañas. Mar de lágrimas se volvió la tierra y a todos los Iguerasis mató.
Por tres lunas llovió y al cuarto cesó. Entonces los ojos del gran mago vieron. Vieron la realidad del gran milagro de la vida. Desierta estaba el valle, desierta estaba la montaña. Y sólo la presencia de un pequeño estanque y en él una peculiar flor, alegró su alma.
Entendió que la señal estaba frente a sus ojos. Y se apresuró a divulgar la noticia por el reino.
-Vengan, vengan conmigo y prueben de esta agua.- gritó el mago.
-Contiene la escancia de la vida, la energía que mueve el mundo. Agregó el mago, emocionado.
Y no le creyeron. Hasta la reina, la espalda le dio.
De la flor quiso sacar la esencia de la vida. Y esta sus pétalos abrió. Tres pétalos tenia y en cada uno una letra.
La A representaba el Amor, la P la paz y la E la esperanza. APE, diminutivo de ágape en el lenguaje ancestral y espiritual.
Y el mago entendió. Entendió que sólo regando las semillas de la flor por todo el reino, el amor iba a regresar. Entendió que sólo cuidando la buena semilla la paz iba a regresar. Entendió que sólo escogiendo la buena tierra la esperanza iba a regresar.
Y así hizo. Sembró con sabiduría. Sembró con amor. Y el reino creció. Y el cielo esbozó sonrisa de aprobación.
Y la verdad prevaleció, porque sólo los actos aprobados por el Dios de los cielos perduran en el tiempo por toda la eternidad. El cielo nunca más fue prohibido.
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FIN.
Lleno de anagramas, el cuento está. Si logras descifrar los acertijos, descubrir historias podrás.
Espero que lo disfruten (y les guste, claro está) y me den su crítica opinión.
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Y chispas salieron del alambique.
-Eureka- gritó Ceil Deus Jefredo.
-Al fin lo he conseguido-
-La energía que mueve al mundo. Razón de nuestra existencia. Sabiduría eterna- Gritó, emocionado, el gran maestro.
Abrió su viejo manuscrito y leyó en voz alta: “Aquél que controle el corazón del hombre, controlará a voluntad el destino de la humanidad.”
Tomó de la mesa el alambique y vertió su contenido en el recipiente ritual. Tomó un pedazo de papiro y escribió sobre él cuatro letras: AMOR.
Recitando antiguos conjuros, etiquetó el recipiente.
La voz del viento y la algarabía de los árboles, parecían celebrar su descubrimiento. La brisa trajo consigo los sueños, los anhelos y la soledad de su corazón.
Y en medio de aquel enorme bosque, extendió la mano al cielo y agradeció al gran Dios por la sabiduría y por haber guiado su mano.
Recordó a sus antepasados, muchas luchas, muchas muertes, mucho sufrimiento.
-Ni la sabiduría del hombre puede explicar, cómo algo tan bondadoso puede causar tanto sufrimiento.- Pensó, tomando entre sus dedos el recipiente.
Cuenta la historia de tres antepasados suyos quienes trataron de dar a conocer al mundo el presagio de los grandes espíritus. En un sueño se les aparecieron los espíritus hablando sobre la llegada de la llave que abría las puertas del cielo prohibido. El sueño mostraba el camino que habían de recorrer para encontrarla. Al despertar, descubrieron en el firmamento la señal del Dios de los cielos mostrándoles la senda. Una estrella tan brillante como el sol, indicaba el punto exacto donde se encontraba la esperanza del mundo.
Pero la bondad de algún modo siempre atrae el mal. Y muchas son las veces que actos teñidos de sueños y esperanzas se convierten en pesadillas y llenan el mundo de recuerdos tenebrosos y amargos.
Y así fue, un día los sueños de muchos se tiñeron de color sangre. Por defender la esperanza algunos fueron cruelmente perseguidos y asesinados. Por defender la verdad muchos perdieron los anhelos de vivir en este mundo de pesadillas.
La sabiduría del hombre no reconoce la verdad aún estando frente a ellos. La sabiduría del hombre no reconoce la esperanza aún en tiempos de amargura.
Caminó hasta su casa con el corazón palpitando de emoción. Al llegar, dio un último agradecimiento al Dios de los cielos y se echó a dormir.
Al amanecer, procedió a seguir con el plan trazado.
-Sólo un hombre de planes aprende a corregir y reconocer el camino errado.- Solía decirle su maestro.
-Lo que al azar se construye, el azar lo destruye.- Se dijo a sí mismo.
Sentado frente a la mesa, de pronto escuchó relinchos de caballos. La real Caballería del reino de Hesily estaba frente a las puertas de su casa. De un corcel blanco, desciendió la reina y se dirigió a Ceil Deus Jefredo.
-Honorable maestro--¿Qué buenas nuevas nos tienes? Sólo hoy hemos perdido la mitad de nuestros caballeros- Dijo con voz sufrida.
-Necesitamos de tu magia, de tus poderes y tu sabiduría- El rostro de la reina reflejaba la amargura por la que pasaba su alma.
-Darle esperanzas, no puedo. El Dios del cielo es el único que presagia los designios del universo.- Dijo el mago, tomando el recipiente.
Montó su corcel negro y emprendieron el viaje de regreso al reino. En el camino, la reina le detalló los pormenores de la guerra. El reino oscuro de Esalddo, prácticamente, estaba en las puertas del reino.
Era cuestión de tiempo. La oscuridad impregnaba el alma de los guerreros de Esalddo. Y esa oscuridad estaba a punto de robarse los sueños de todos los habitantes de Hesily.
Siendo los sueños, la senda por donde fluye la realidad. Un reino cubierto de oscuridad, no sería el mejor lugar si dentro del corazón de los habitantes el temor se apoderaba. Los sueños desaparecerían siendo reemplazados por pesadillas eternas. Y con las pesadillas la soledad absoluta.
-El tiempo es mi mejor aliado- Pensó Ceil Deus Jefredo.
Aún para un jardinero, sembrar y plantar simples semillas, el tiempo las convierte en hermosas flores. Pero la siembra no sólo es el acto de abrir un hueco en la tierra y colocar las semillas. Adquiere un profundo significado cuando se escoge mala semilla o tierra mala. Adquiere color azul cielo cuando el fruto es perdurable infinitamente.
Al pasar del tiempo la buena semilla entenderá que por amor fue sembrado y crecerá. De la mala semilla se apoderará la desesperanza y un millón de razones inventará para evitar florecer. Y el jardinero llorará ante la mala tierra, hasta lo infinito se esforzará y nunca crecerá. Pero sólo el tiempo es capaz de cicatrizar heridas y dejar sabiduría a su paso.
Al final sólo prevalecerá una solo verdad. El acto de sembrar no se define por la cosecha si no por las enseñanzas que deja la paciente espera y el despertar de un sueño vuelto real.
Al llegar al castillo, subió a la torre más alta. Saco el recipiente y comenzó a recitar el conjuro de la lluvia eterna.
-Ojalá el Dios del cielo sea piadoso hoy- Pensó.
FER SHOVA EJO
DOC I ION
USERA IN SEMPER
PI ORENCOMIA ZORN
Destellos de relámpagos se veían en el horizonte. De pronto el cielo se oscureció y de nubes se llenó.
-El Dios de los cielos, ha escuchado mis suplicas.-Pensó el gran mago.
Al caer las primeras gotas de lluvia, abrió el recipiente y lanzó la pócima al aire para que se mezclara con él. Brillantes fragmentos de la pócima fluían a través del aire e impregnaban las nubes con su conjuro.
Y de color sangre se tiñó el cielo. Pertinaz lluvia cayó. Su dulce magia pinto estelas en el aire. El aire olía a esperanza.
Y el tiempo se congeló. De la tierra crecieron manzanos con hermosos y apetitosos frutos. Cubrió las llanuras y el alma de los guerreros hechizó. Uno a uno fueron cayendo al morder el fruto.
Noches y días en vela esperando el momento de la conquista final había llenado los corazones de los guerreros de odio, pero no así sus estómagos. Y pasaban hambre. Del corazón de los guerreros se apoderó. Y de la pesadilla despertaron. Con los ojos del alma vieron. Vieron su maldad y se lamentaron.
Aprovechando el desasosiego, los caballeros de Hesily arremetieron contra sus enemigos. Y estos no respondieron.
Estaban vulnerables hasta para el enemigo más inofensivo porque la magia controlaba sus corazones. Y a todos aniquilaron. Y todos los guerreros de Esalddo murieron.
Y el reino de Hesily se alegró y una gran fiesta organizó. Al gran mago agradecieron y la felicidad se apoderó de sus corazones.
Pero las creaciones del hombre sin el consentimiento del Dios del cielo están predestinadas a morir.
La sangre cubrió los pastos. Por cada enemigo caído crecieron Iguerasis. Y la tierra se secó. Un gran desierto se formó.
Olor a muerte consumió el ambiente. Las nubes se disiparon y el sol volvió a nacer, más cerca, más grande, lleno de ira.
El gran mago lloró. Lloró al ver cómo era consumido su mundo por el olvido.
- ¿Cómo algo tan bondadoso puede causar tanto sufrimiento?- Reflexionó.
Pasados los días, transcurrió el tiempo. A cada paso, el tiempo pintaba de negra desesperanza el reino, y el mago en el castillo se encerró. Al bosque quiso regresar, pero había desaparecido junto a la esperanza.
Poco a poco los habitantes cayeron presa de la contrariedad. La hambruna reinó. En el corazón del pueblo creció el odio. Las personas suelen recordar y revivir las pesadillas, no así los sueños cuando estos parecen imposibles.
Y en el castillo se encerró. En el castillo trató de crear una pócima más poderosa capaz de revertir los efectos y no tuvo éxito.
La luna y las estrellas se juntaron para crear tristes melodías. Y así un día el sol murió y más nunca llegó a renacer. La oscuridad absoluta se apoderó de Hesily. El enemigo eterno reinó, la soledad. Y no supieron enfrentarlo porque carecían de arma ante esa calamidad. Tenían el corazón vacio.
Muchas lunas transcurrieron y del corazón del gran mago, la desesperanza, también se apoderó. Ni toda la sabiduría del mundo combate el sufrimiento cuando esté conquista hasta el rincón menos pensado del alma.
Y se echó a dormir. Se echó a dormir y en el sueño aparecieron dos espíritus de bondad hablándole de esperanza. Hablándole de Fe.
-Mueve montañas y te vuelve paciente.- decían los espíritus.
-El alba te traerá la señal, sólo debes reconocerlo.- Fueron las últimas palabras de los espíritus, antes de que el mago despertara.
Y el alba llegó. Llegó y trajo la realidad junto a él. Llegó y la realidad estaba frente a ellos. Un reino sumido en tristeza.
Y el gran mago buscó. Busco la señal que en sueños le había sido revelada. Y no lo encontró.
-¡Mueve montañas! De seguro la señal está en las montañas.- Pensó.
-Debo ir allá.- Se dijo a sí mismo.
Fue en busca de la señal y no lo encontró. Busco y busco y ante sus ojos reinaban los Iguerasis. Olor putrefacto emanaban de sus hojas.
No había esperanzas.
-Inconcebible, aquí no puede estar.- Pensó el mago.
Descendió de las montañas y al castillo regresó. Pero en su corazón no creyó. Y la impaciencia se apoderó de su corazón.
-Mueve las montañas y te vuelve paciente.- Fueron las últimas palabras de los espíritus. Y el mago no las podía interpretar. Y en su sabiduría confió y en él se refugió.
Amaneceres pasaron y la señal no aparecía. El mago pasaba largas horas contemplando el cielo en busca de la señal. Y nada pasaba.
Al verse vencido. El mago suplicó. Suplico al Dios de los cielos. Y en las suplicas puso sus esperanzas. Encomendó sus sueños y anhelos al Dios de los cielos. Y comprendió que toda su sabiduría de nada serviría.
Y el Dios de los cielos lo escuchó y respondió. Premió su Fe.
Y color sangre se volvió el cielo. Por tres lunas cayó lagrimas del cielo que inundó los valles y montañas. Mar de lágrimas se volvió la tierra y a todos los Iguerasis mató.
Por tres lunas llovió y al cuarto cesó. Entonces los ojos del gran mago vieron. Vieron la realidad del gran milagro de la vida. Desierta estaba el valle, desierta estaba la montaña. Y sólo la presencia de un pequeño estanque y en él una peculiar flor, alegró su alma.
Entendió que la señal estaba frente a sus ojos. Y se apresuró a divulgar la noticia por el reino.
-Vengan, vengan conmigo y prueben de esta agua.- gritó el mago.
-Contiene la escancia de la vida, la energía que mueve el mundo. Agregó el mago, emocionado.
Y no le creyeron. Hasta la reina, la espalda le dio.
De la flor quiso sacar la esencia de la vida. Y esta sus pétalos abrió. Tres pétalos tenia y en cada uno una letra.
La A representaba el Amor, la P la paz y la E la esperanza. APE, diminutivo de ágape en el lenguaje ancestral y espiritual.
Y el mago entendió. Entendió que sólo regando las semillas de la flor por todo el reino, el amor iba a regresar. Entendió que sólo cuidando la buena semilla la paz iba a regresar. Entendió que sólo escogiendo la buena tierra la esperanza iba a regresar.
Y así hizo. Sembró con sabiduría. Sembró con amor. Y el reino creció. Y el cielo esbozó sonrisa de aprobación.
Y la verdad prevaleció, porque sólo los actos aprobados por el Dios de los cielos perduran en el tiempo por toda la eternidad. El cielo nunca más fue prohibido.
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FIN.
sábado, 16 de mayo de 2009
Inspiración real
Hasta hace poco, cada vez que veía una “S” gigantesca pensaba inmediatamente en Superman. Un icono que representa justicia y buenas obras.
Pero un día Dios trajo a mí a una persona especial. Desde aquel día una “S” no sólo representa justicia, también representa amor y hasta hoy entiendo el porqué Superman lo lleva en el pecho y no en otro lugar.
Hoy deseo compartir con ustedes el arte casi perdido de las cartas de amor:
----------------------------
Hola, ¿Cómo estás?
Espero que al igual que yo, muy bien.
Me puse a meditar, pensar y hasta analizar
Antes de decidirme a escribir esta poesía
¿Cuál será la mejor manera para robarte una sonrisa?
Un invento que sea capaz de sorprender a Neruda
O hasta matar de envidia al mismo romeo.
Pudiera ser pirata.
Sin ley que me detenga, si de llegar a tu corazón se trata,
Sin límites que me impidan hasta ti navegar, y abrir la puerta
De tus sentimientos y tu hermosa sonrisa.
Pudiera escribirte sobre el brillante sol.
Tu presencia ilumina hasta el día más gris,
Tu ausencia simplemente me vuelve infeliz
Y ese es el secreto que guardo dentro de mí.
Pudiera escribirte sobre la increíble noche de luna llena.
Me acompañas en las noches dentro de mis sueños como una bella canción,
Me regalas esperanza y conocerte ha sido la mayor bendición
Y por eso a Dios mi eterno agradecimiento.
O Simplemente
Decirte que todo me recuerda a ti,
Hasta la suave brisa que sopla sobre mí.
Decirte que tu luz, en la oscuridad brilla para mí
Repetirte hasta la saciedad que eres única
Ni las orquídeas que tanto te gustan
Son tan hermosas como tú.
Pero mi corazón
Por segundos se congela
Mi mente se nubla
Y hasta la pluma con que escribo se aflige.
Suena tétrico y opaco
Pero el hecho de pensar que existes
Y quizás no seas para mí
Provoca tempestades dentro de mí.
Dios sabe que es así
Por eso cada noche antes de dormir
Oro y pido por ti.
Le pido que te haga feliz
Que nunca se apague tu hermosa sonrisa.
Que si algún día sientes tristeza
En tu corazón reine la paz
Sé que difíciles momentos pasarán
Y créeme, no me imagino un mundo más gris
Sin tu linda y hermosa sonrisa.
Sonrisa, que de seguro hace a más de uno feliz
Quizás te lo han repetido mil veces
Iluminas los días con tu sola presencia
Y toda se nubla en tu profunda ausencia
Y si eso provocas en mí
Me imagino un mundo infeliz
Si dejas que se apague y extinga
Esa cualidad en ti.
Pudiera pasarme toda la noche aquí,
Pensando y escribiendo sobre ti.
Pero sé que las palabras se las lleva el viento
Y si con esto logro que por lo menos perduren en tu corazón
Feliz seré si cumplo mi objetivo
Verte sonreír hasta el fin de mis días.
----------------------------
¿Les gustó? Al menos espero un “Fuente: JEH Blog’s” si se deciden copiar.
Es relajo.
Recuerden que “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mt. 12:34).
Sólo necesitan un poco de inspiración real y lo demás llega solo.
Pero un día Dios trajo a mí a una persona especial. Desde aquel día una “S” no sólo representa justicia, también representa amor y hasta hoy entiendo el porqué Superman lo lleva en el pecho y no en otro lugar.
Hoy deseo compartir con ustedes el arte casi perdido de las cartas de amor:
----------------------------
Hola, ¿Cómo estás?
Espero que al igual que yo, muy bien.
Me puse a meditar, pensar y hasta analizar
Antes de decidirme a escribir esta poesía
¿Cuál será la mejor manera para robarte una sonrisa?
Un invento que sea capaz de sorprender a Neruda
O hasta matar de envidia al mismo romeo.
Pudiera ser pirata.
Sin ley que me detenga, si de llegar a tu corazón se trata,
Sin límites que me impidan hasta ti navegar, y abrir la puerta
De tus sentimientos y tu hermosa sonrisa.
Pudiera escribirte sobre el brillante sol.
Tu presencia ilumina hasta el día más gris,
Tu ausencia simplemente me vuelve infeliz
Y ese es el secreto que guardo dentro de mí.
Pudiera escribirte sobre la increíble noche de luna llena.
Me acompañas en las noches dentro de mis sueños como una bella canción,
Me regalas esperanza y conocerte ha sido la mayor bendición
Y por eso a Dios mi eterno agradecimiento.
O Simplemente
Decirte que todo me recuerda a ti,
Hasta la suave brisa que sopla sobre mí.
Decirte que tu luz, en la oscuridad brilla para mí
Repetirte hasta la saciedad que eres única
Ni las orquídeas que tanto te gustan
Son tan hermosas como tú.
Pero mi corazón
Por segundos se congela
Mi mente se nubla
Y hasta la pluma con que escribo se aflige.
Suena tétrico y opaco
Pero el hecho de pensar que existes
Y quizás no seas para mí
Provoca tempestades dentro de mí.
Dios sabe que es así
Por eso cada noche antes de dormir
Oro y pido por ti.
Le pido que te haga feliz
Que nunca se apague tu hermosa sonrisa.
Que si algún día sientes tristeza
En tu corazón reine la paz
Sé que difíciles momentos pasarán
Y créeme, no me imagino un mundo más gris
Sin tu linda y hermosa sonrisa.
Sonrisa, que de seguro hace a más de uno feliz
Quizás te lo han repetido mil veces
Iluminas los días con tu sola presencia
Y toda se nubla en tu profunda ausencia
Y si eso provocas en mí
Me imagino un mundo infeliz
Si dejas que se apague y extinga
Esa cualidad en ti.
Pudiera pasarme toda la noche aquí,
Pensando y escribiendo sobre ti.
Pero sé que las palabras se las lleva el viento
Y si con esto logro que por lo menos perduren en tu corazón
Feliz seré si cumplo mi objetivo
Verte sonreír hasta el fin de mis días.
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¿Les gustó? Al menos espero un “Fuente: JEH Blog’s” si se deciden copiar.
Es relajo.
Recuerden que “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mt. 12:34).
Sólo necesitan un poco de inspiración real y lo demás llega solo.
jueves, 14 de mayo de 2009
Recopilación...
Recopilación de cuentos cortos, capítulos y párrafos de libros interesantes
101 Cuentos clásicos de la China
Cuentan que, en China, un hombre ya anciano decidió regresar al lugar donde había nacido y del que salió siendo muy joven.
En el camino se unió a un grupo de viajeros que seguían la misma ruta y les explicó su deseo de volver a la tierra que lo vio nacer.
Después de varias monótonas jornadas, aquellos hombres decidieron divertirse a costa del viejo.
- Mira, anciano, estamos llegando a la tierra de tus antepasados, esas montañas que vemos las contemplaron tus ojos cuando eras niño.
El viejo, a pesar de no recordar nada, se sintió dichoso de ver aquellas cumbres. Horas después llegaron a unas casas en ruinas.
- Mira, anciano, seguro que entre estas piedras jugaste en tu infancia.
El viejo, al ver aquel pueblo abandonado, no pudo dejar de emocionarse. Al rato, llegaron a un olvidado cementerio.
- Mira esas tumbas -le dijeron, continuando la broma-.
Aquí con seguridad están enterrados tus padres, y los padres de tus padres.Al oír estas palabras, el anciano no pudo contener la emoción, y estalló en lágrimas.
Arrodillado frente a aquellas tumbas, a aquel viejo le venían a la memoria mil y un recuerdos de su niñez, le inundaban el corazón viejas y añoradas sensaciones, la nostalgia invadía su alma con un caudal de emociones.
Pero viendo aquella escena, los viajeros se compadecieron del anciano y acordaron contarle la verdad.
- Sentimos decirte esto, pero la verdad es que queda aún mucho camino hasta que lleguemos a la patria de tus antepasados.
Decidimos gastarte esta broma sólo por entretenernos. Te rogamos aceptes nuestras disculpas. El anciano se levantó en silencio, recogió sus cosas y reemprendió el camino.
Llegada la noche, y ante el mutismo del viejo, sus compañeros de viaje volvieron a expresarle su pesar por la broma.
-Apreciado amigo, tu silencio nos produce hondo pesar, volvemos a pedirte perdón por nuestra conducta.
-Mi silencio nada tiene que ver con vuestra conducta que ya he olvidado
-contestó el anciano-, se debe a que no he encontrado respuesta a una pregunta que me atormenta: ¿Cómo es posible que haya emociones verdaderas cuando éstas provienen de hechos falsos?
Carlos Fisas: Historias de la Historia (I)
En época de pertinaz sequía un cura de pueblo predicaba a sus feligreses:
- Hermanos míos: tened fe.
La fe mueve montañas, la fe lo puede todo.
Si tenéis fe todo se arreglará. El próximo jueves a las siete de la tarde habrá una función religiosa para impetrar la lluvia.
Si tenéis fe, Dios os oirá.
Al jueves siguiente se celebró la ceremonia y el cura subió al púlpito:
- Hermanos: os dije que la fe lo podía todo, pero veo que no tenéis fe suficiente.
Hemos venido para pedir la lluvia al Señor y ninguno de vosotros ha traído paraguas.
Galería de Hiperbreves - José Quesada Moreno
El reo miró a los seis soldados que formaban el pelotón y descubrió en ellos un destello de piedad. “No tirarán”, pensó.
Los soldados del pelotón miraban de reojo el sable levantado del capitán. El sol arrancaba trémulos destellos a la hoja. “No lo bajará”, pensaron. El capitán sudaba, bregaba contra la inseguridad de su brazo y oía voces, destellos de conversaciones alejadas.
“El gobernador anulará la orden”, pensó.
Cuando seis destellos se clavaron en el torso del reo, ocho hombres condenados supieron que algún eslabón se había quebrado en la frágil cadena de sus esperanzas.
Gianni Rodari: Cuentos escritos a máquina
- Ten cuidado -le dice el pez grande al pez chico-, eso es un anzuelo. No lo muerdas.
- ¿Por qué? -pregunta el pez chico.
- Por dos razones -responde el pez gordo-.
La primera es que si lo muerdes, te pescan, te rebozan en harina y te fríen en la sartén. Después te comen, con dos hojitas de lechuga de guarnición.
- ¡Arrea! Muchas gracias. Me has salvado la vida.
¿Y la segunda razón?
- La segunda razón -dice el pez grande- es que te quiero comer yo.
Julio Cortázar: Historias de cronopios y famas
Inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía, empujaba un poco con la cabeza y pop ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca. Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar adentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte.
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101 Cuentos clásicos de la ChinaCuentan que, en China, un hombre ya anciano decidió regresar al lugar donde había nacido y del que salió siendo muy joven.
En el camino se unió a un grupo de viajeros que seguían la misma ruta y les explicó su deseo de volver a la tierra que lo vio nacer.
Después de varias monótonas jornadas, aquellos hombres decidieron divertirse a costa del viejo.
- Mira, anciano, estamos llegando a la tierra de tus antepasados, esas montañas que vemos las contemplaron tus ojos cuando eras niño.
El viejo, a pesar de no recordar nada, se sintió dichoso de ver aquellas cumbres. Horas después llegaron a unas casas en ruinas.
- Mira, anciano, seguro que entre estas piedras jugaste en tu infancia.
El viejo, al ver aquel pueblo abandonado, no pudo dejar de emocionarse. Al rato, llegaron a un olvidado cementerio.
- Mira esas tumbas -le dijeron, continuando la broma-.
Aquí con seguridad están enterrados tus padres, y los padres de tus padres.Al oír estas palabras, el anciano no pudo contener la emoción, y estalló en lágrimas.
Arrodillado frente a aquellas tumbas, a aquel viejo le venían a la memoria mil y un recuerdos de su niñez, le inundaban el corazón viejas y añoradas sensaciones, la nostalgia invadía su alma con un caudal de emociones.
Pero viendo aquella escena, los viajeros se compadecieron del anciano y acordaron contarle la verdad.
- Sentimos decirte esto, pero la verdad es que queda aún mucho camino hasta que lleguemos a la patria de tus antepasados.
Decidimos gastarte esta broma sólo por entretenernos. Te rogamos aceptes nuestras disculpas. El anciano se levantó en silencio, recogió sus cosas y reemprendió el camino.
Llegada la noche, y ante el mutismo del viejo, sus compañeros de viaje volvieron a expresarle su pesar por la broma.
-Apreciado amigo, tu silencio nos produce hondo pesar, volvemos a pedirte perdón por nuestra conducta.
-Mi silencio nada tiene que ver con vuestra conducta que ya he olvidado
-contestó el anciano-, se debe a que no he encontrado respuesta a una pregunta que me atormenta: ¿Cómo es posible que haya emociones verdaderas cuando éstas provienen de hechos falsos?
Carlos Fisas: Historias de la Historia (I)En época de pertinaz sequía un cura de pueblo predicaba a sus feligreses:
- Hermanos míos: tened fe.
La fe mueve montañas, la fe lo puede todo.
Si tenéis fe todo se arreglará. El próximo jueves a las siete de la tarde habrá una función religiosa para impetrar la lluvia.
Si tenéis fe, Dios os oirá.
Al jueves siguiente se celebró la ceremonia y el cura subió al púlpito:
- Hermanos: os dije que la fe lo podía todo, pero veo que no tenéis fe suficiente.
Hemos venido para pedir la lluvia al Señor y ninguno de vosotros ha traído paraguas.
Galería de Hiperbreves - José Quesada MorenoEl reo miró a los seis soldados que formaban el pelotón y descubrió en ellos un destello de piedad. “No tirarán”, pensó.
Los soldados del pelotón miraban de reojo el sable levantado del capitán. El sol arrancaba trémulos destellos a la hoja. “No lo bajará”, pensaron. El capitán sudaba, bregaba contra la inseguridad de su brazo y oía voces, destellos de conversaciones alejadas.
“El gobernador anulará la orden”, pensó.
Cuando seis destellos se clavaron en el torso del reo, ocho hombres condenados supieron que algún eslabón se había quebrado en la frágil cadena de sus esperanzas.
Gianni Rodari: Cuentos escritos a máquina- Ten cuidado -le dice el pez grande al pez chico-, eso es un anzuelo. No lo muerdas.
- ¿Por qué? -pregunta el pez chico.
- Por dos razones -responde el pez gordo-.
La primera es que si lo muerdes, te pescan, te rebozan en harina y te fríen en la sartén. Después te comen, con dos hojitas de lechuga de guarnición.
- ¡Arrea! Muchas gracias. Me has salvado la vida.
¿Y la segunda razón?
- La segunda razón -dice el pez grande- es que te quiero comer yo.
Julio Cortázar: Historias de cronopios y famasInventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía, empujaba un poco con la cabeza y pop ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca. Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar adentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte.
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