No sé si todos ustedes tendrán una fecha especial...
De seguro muchos recuerdan los 25 de diciembre, otros quizás los increíbles carnavales que en algún de su vida momento han vivido, o simplemente el día en que conocieron a esa persona especial y se tiraron la soga al cuello como suele decirse. En definitiva, todos en algún momento de nuestras vidas pasamos por experiencias increíbles que a la larga se convierten en momentos inolvidables.
Y así fue que llego el 16 de diciembre del 2008. Para nuestra familia es una fecha histórica ¿Quién de ustedes ha vivido la experiencia de pasar por una tremenda tormenta con vientos huracanados y olas de más de 20 pies en una isla en medio de la nada? De seguro nadie y si me equivoco pido perdón por no ponerle la suficiente emoción al narrarlo. La anécdota es, no necesitas pasar por una tormenta real, muchas veces el pasar por una situación extremadamente dura te enseña a sobrevivir contra viento y marea, como si estuvieras en medio de la isla desierta aferrado a tu única esperanza cualquiera que sea esta. Después de todo, las pruebas se inventaron para ser superadas no para ser esquivadas en mi opinión.
El amanecer del 16 diciembre me agarro casi de sorpresa, no es que no recordara que precisamente ese día cumplían dos personas muy importantes y especiales para mi si no que todos mis sentidos estaban concentrados en la llamada que en cualquier momento pudiera recibir de parte de la vendedora de la agencia de autos. Después de tanto tiempo por fin me habían prometido entregarme mi fabuloso, increíble y espectacular “Lamborghini“, como se imaginaran la emoción de esperar la llegada de mi nuevo carrito se había convertido en algo verdaderamente insoportable tanto así que había contagiado de mi fiebre por el carro a mi hermano que también estaba emocionadísimo porque le prometí heredar el flamante Mitsubishi Galant súper chocado pero claro con la condición de que él se encargara de todos los gastos para arreglarlo al 100%. Dicen que las mejores cosas en esta vida son las que se ganan con el sudor de nuestra frente, más que un regalo de carro gratis para un espíritu aventurero como mi hermano era enseñarle el valor de ganarse las cosas.
Recuerdo que muchas veces, salimos de pelea mi hermano y yo por el uso exclusivo del “Dr. Súper Galant” como solíamos llamarle. Una vez, regresando de mi trabajo, decidí ir a la tienda por una tarjeta de celular para hacer una pequeña llamada a una amiga súper especial y más que llamada era escuchar la increíble y adorable voz de esa persona, de seguro todos habrán pasado por la fabulosa experiencia de conversar con alguien especial por teléfono y sentir las increíbles palpitaciones de tu corazón antes del “Hola”. Cuál sería mi sorpresa que al llegar a la puerta del garaje estaba mi hermano dentro del carro saliendo de reversa y sin haberme pedido permiso, por segundos perdí el hilo de la conversación que sostenía en ese momento y solo atine a gritar lo más fuerte que pude “Favi! ¿a dónde crees que vas?”
Hubieran visto la cara que puso mi hermano… Yo me lo imagino así: – Un segundo más y casi me escapo de este pend… – No hablo y casi no reacciono simplemente se bajo del carro y lo dejo tirado en medio del garaje casi en la calle. Después de dos semanas volvimos a hablar de nuevo como dos amorosos y civilizados hermanos, en ese tiempo él tuvo tiempo para meditar sobre sus actos, yo a la vez tuve tiempo para meditar sobre los míos. Quizás mi reacción en ese instante no fue la mejor, quizás debí ser más consciente y permitirle ir a su actividad con todo y carro, pero Dios permite que pasen las cosas tal cual como pasan para dejarnos siempre una valerosa lección y el mío fue: Nunca dejar la llave del carro cerca de hermanos emocionados por la velocidad, la lección de él quizás fue Respeto y Siempre pedir permiso antes de… Nunca sabes para que sirva algo en el futuro, por más ajeno que sea, si respetas a los demás tal como desearías que te respetaran a ti de seguro siempre obtendrás lo que esperas por las buenas. Y que mejor prueba que los fines de semana de paseo con la familia de mi hermano en su recién estrenado “Dr. Súper Galant”.
Sería como a eso de las 10:30 de la mañana cuando recibí la llamada,
– Con el Sr. José Hernández, por favor –
¡WAO! Ya había perdido la esperanza de recibir la llamada para ese día, me había resignado aunque faltaba casi 6 horas para que terminara el día.
– Puede usted pasar, si desea, al mediodía para retirar su carro –
No habrá sido la hermosa voz de la vendedora pero créanme me sentí contento y feliz de escuchar esas palabras, si mi interlocutor hubiera sabido de lo feliz que hacia su llamada a la persona con quien estaba hablando en ese momento de seguro se hubiera sentido como aquel doctor que sale de la sala de partos para dar la excelente noticia a aquel padre primerizo de rostro preocupado y nervioso hasta los huesos:
–Felicidades, todo salió bien –
Apenas el reloj marco las 12:00 P.M. salí de la oficina en tiempo record, hasta prometí pagarle el doble a un taxista para convencerlo de que me llevara a la agencia antes de escuchar el acostumbrado “!No voy compa¡”. Después de hacer todo el papeleo llego el momento de subirse a mi magnifico nuevo amigo, lo hubieran visto, estaba espectacularmente hermoso era lo mejor que mis ojos habían visto en mis humildes años de vida muy a pesar de que a poca distancia estaban como 10 carros más del mismo modelo y otros hasta más bonitos.
En medio del acostumbrado embotellamiento del mediodía, por primera vez pude sentir la potencia del motor. Nunca había disfrutado la hora y media de tranque como lo hice aquel día, probé el equipo de sonido, el aire acondicionado, el freno, el acelerador, las luces a pesar de que era un día de un sol increíble y hasta la alarma probé; De seguro más de un colega conductor al ver las frenéticas y alocadas luces, bulla y hasta ademanes de emoción habrá concluido de que la persona que iba al volante de ese pobre carro era un paciente recién salido de quizás algún hospital psiquiátrico.
A la hora de la salida, todavía no podía contener mi más que evidente emoción. Mi mente estaba concentrada en mi nueva adquisición, cuantas aventuras me esperaban en el, a cuantas nuevas amigas podría impresionar, pero sobre todas las cosas era una bendición para mí el hecho de librarme del horrible sistema de transporte público.
–Ya le compraste el regalo y el dulce para roger–
Era mi mamá, recordándome los preparativos de la fiesta que se avecinaba: El cumpleaños de mi sobrino mayor Roger.
–No te preocupes, ya tengo todo calculado… llego como a las 8 de la noche –
Una mentira blanca, fue en ese instante que comprendí la gravedad del asunto. El hecho de no conseguir lo que había prometido significaba mi sentencia de muerte, nadie me iba a perdonar el hecho de no llevar el dulce de cumpleaños y el regalo.
Me apresuré a comprar el dulce, claro está, el más bonito de todos los que estaban en el estante en ese momento. Para el regalo recordé la pasión de mi sobrino por los automóviles a pesar de sus escasos 5 años de edad recién cumplidos, así que decidí conseguirle un Match 5 con meteoro incluido. El regalo también iba de la mano por la celebración interna que tenia por mi nuevo carrito, mi familia tenia de algún modo ser partícipe de esa celebración.
Esa noche, reímos y cantamos el “cumpleaños feliz” a todo pulmón, quizás era la ocasión propicia para pasar la velada de lo mejor. Llegado el momento de pedir el deseo, mi sobrino se inclino y pensó. Fueron 5 largos segundos en donde todos quedamos como suspendidos en el tiempo esperando el deseo del cumpleañero que por tener la edad de 5 años la condición era decirlo en voz alta para realizarle, de ser posible, el deseo esa misma noche.
–Tío, llévame al McDonald's en tu nuevo carro–
Ojala el sueño de cada uno de nosotros fuera tan fácil hacerlos realidad, ojala el sueño más anhelado de todos fuera alcanzable con tan solo viajar unos kilómetros y simplemente tomarlos o tan siquiera comprarlos, ojala todos nuestros sueños fueran simplemente ir al mall y pedir una cajita feliz para ser en verdad feliz al ver un sueño más hecho realidad. La realidad muchas veces es otra, tenemos sueños que simplemente se convierten en utopías y por más que nos esforcemos muchas veces no vemos la manera de poder alcanzarlos, son aquellos sueños imperdibles y eternos que no comprendemos porque los perseguimos pero a pesar de contrariedades, viento y marea luchamos hasta lo impensable por hacerlos realidad y no lo conseguimos. Más sin embargo en el camino aprendemos de nuestras experiencias y vivencias, nuestras luchas y derrotas, nuestros esfuerzos y tristezas. Luego comprendemos que Dios nos pone obstáculos en el camino para medir nuestra fuerza de voluntad y medir que tanto deseamos realizar y alcanzar nuestros sueños.
Hoy es 26 de febrero, han pasado más de 3 meses desde aquel esplendido día, Gregory como le puesto por nombre a mi carro me ha llevado por increíbles aventuras, he conocido regiones que nunca había conocido, visitado increíbles lugares, experimentado momentos de alegría con increíbles amigos, hasta he vivido momentos de extremo peligro al quedar en medio de una balacera entre malandrines y la policía. Puedo asegurar que he pasado la mayor parte de mi vida desde ese día hasta hoy dentro de él, un rincón que guarda desde la mayor alegría al recibir como pasajera por vez primera a alguien extremadamente especial, hasta la mayor tristeza al vivir malos e impensables momentos.
–Que pritty, me compras una cajita feliz… solo así seré feliz por hoy…!!!–
JE
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